El Programa de Cobertura de Necesidades Básicas y/o Vivienda que San Juan de Dios de León lleva a cabo en el marco de su Programa de Protección Internacional (PPI) tiene un propósito claro: ofrecer una segunda oportunidad a aquellas personas que se enfrentan a una situación de sin hogar en procesos migratorios, como Elías.
“Al principio fue difícil, porque a veces piensas en tirar todo a la basura y volver a lo mismo. Pero aquí siempre había alguien con quien hablar, alguien con quien contar. Y eso me ha ayudado muchísimo”.
Elías (nombre ficticio) no solo refleja la realidad de las miles de personas que viven esta situación en nuestro pais, sino la esperanza que se puede hallar en los momentos más oscuros. “Yo estaba en la calle, sin nada ni nadie”, recuerda con sinceridad, pero también con un espíritu renovado.
Cubrir las necesidades más básicas
El programa, respaldado por el área de solidaridad de San Juan de Dios, está diseñado para atender a quienes más lo necesitan: personas sin hogar que, por diversas circunstancias, no cuentan con una oportunidad para acceder a un empleo o una vivienda digna. “Buscamos cubrir las necesidades básicas de las personas sin hogar y de las familias en situación de vulnerabilidad extrema en la ciudad de León”, explica Alicia Muñoz, responsable de dispositivos del PPI.
Un programa que no solo proporciona un techo, sino que ofrece una red de apoyo que va más allá de lo material. Como señala Alicia Muñoz:
“Actualmente, cuatro personas que se encuentran en el dispositivo, derivados por el equipo de inclusión social del Ayuntamiento de León y Cáritas Diocesana, están recibiendo atención integral. Dos de ellas se encuentran en proceso de regularización administrativa”.
Un equipo multidisciplinar acompaña a cada persona en su proceso de reintegración y autonomía, diseñando itinerarios de inserción sociolaboral que les permiten avanzar hacia un futuro con más oportunidades.
El testimonio de Elías pone en evidencia cómo este acompañamiento puede marcar la diferencia. “Yo no sabía ni hacer un currículo ni cómo enfrentarme a una entrevista de trabajo”, comparte, pero destaca que “aquí me han enseñado a hacerlo, y hoy, gracias a esa ayuda, tengo un empleo que, además, me gusta”. Esta oportunidad le ha permitido recuperar la estabilidad económica, un elemento clave para seguir adelante.
“Al principio fue difícil, pero siempre hubo alguien dispuesto a escucharme, alguien con quien compartir mis inquietudes. Nunca me dejaron solo”, dice Elías. Esta atención continua y acompañamiento cercano no solo le han permitido encontrar trabajo, sino también seguir dando pasos hacia la reconstrucción de su vida:
“Ahora estoy recuperando a parte de mi familia, y eso me da la fuerza para seguir adelante”.
La solidaridad de San Juan de Dios como motor de cambio
Desde 2015, el Hospital San Juan de Dios de León ha sido un referente en solidaridad, integrando obras sociales, voluntariado, sensibilización y cooperación internacional. En 2024, las iniciativas de apoyo han llegado a muchas personas en situación de vulnerabilidad: desde quienes se encuentran sin hogar en el Hogar Municipal del Transeúnte hasta aquellas personas refugiadas que reciben asistencia a través del programa de Protección Internacional.
A través de el área de solidaridad de San Juan de Dios a nivel estatal, la solidaridad ciudadana se convierte en un canal para mejorar la atención integral a quienes más lo necesitan. En 2024, se han logrado mejorar la calidad de vida de 142.239 personas, gracias a la colaboración de más de 50.000 socios y donantes.
Un futuro con hogar: el camino hacia la autonomía
San Juan de Dios trabaja incansablemente para brindar apoyo a las personas en situación de sin hogar en su proceso de reintegración, garantizando tanto su seguridad como su dignidad.
El acompañamiento integral que se ofrece en todos los dispositivos de San Juan de Dios busca no solo satisfacer las necesidades básicas, sino también facilitar la participación plena de las personas en la vida social, económica y cultural. Es un esfuerzo conjunto para recuperar la autonomía y permitir que cada persona acceda a sus derechos, reconstruyendo su vida y mirando al futuro con optimismo.
Con el apoyo de más de 1.500 personas voluntarias en todo el territorio nacional y el esfuerzo constante de todos los profesionales que forman parte de esta red de apoyo, San Juan de Dios sigue demostrando que la solidaridad es una fuerza transformadora.