La iniciativa Santurtzi, ciudad cuidadora es un ejemplo de cómo las ciudades pueden convertirse en espacios comunitarios de cuidado y solidaridad, donde el acompañamiento y el cuidado en momentos delicados de la vida son responsabilidad compartida entre la comunidad y las instituciones. Esta propuesta, impulsada por el Ayuntamiento de Santurtzi y el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, tiene como objetivo sensibilizar a la ciudadanía sobre los cuidados y fortalecer el apoyo mutuo, promoviendo actitudes más compasivas y respetuosas en la comunidad.

“Nos gustaría que los vecinos y vecinas de Santurtzi entendieran que el cuidado y el acompañamiento no solo dependen de los profesionales, sino que todos podemos formar parte de esta red de apoyo.”

Objetivos: cuidar, acompañar y sensibilizar

Iraide Sesmero, del equipo de solidaridad en el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, nos comparte el propósito que guía esta iniciativa: sensibilizar a la comunidad sobre el proceso de final de vida y el duelo. “Queremos que la ciudadanía vea estos momentos de la vida con una mirada más natural, respetuosa y compartida.”

A través de actividades como talleres y charlas, el objetivo es reducir los tabúes en torno a la muerte y los cuidados, creando un espacio de reflexión y aprendizaje donde todas las voces pueden ser escuchadas. Además, la iniciativa busca fortalecer el apoyo comunitario.

El papel en red de la comunidad

La iniciativa no podría haber tenido el impacto que ha tenido sin la colaboración de diferentes actores en el municipio. Iraide subraya que la clave del éxito de Santurtzi, ciudad cuidadora está en la estrecha colaboración entre el Ayuntamiento y el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi. “El Ayuntamiento ha jugado un papel fundamental como impulsor institucional, facilitando todos los recursos, mientras que el Hospital aporta su experiencia en cuidados paliativos y atención al final de la vida.”

Pero la verdadera fuerza de la iniciativa radica en el compromiso de la comunidad. “Las entidades sociales, asociaciones y la propia ciudadanía son las que hacen que esta iniciativa siga creciendo y se mantenga viva. Son ellos quienes, con su participación, nos ayudan a que Santurtzi, ciudad cuidadora no sea solo un nombre, sino una realidad palpable,” añade Iraide.

Hacia donde avanzamos

Santurtzi, ciudad cuidadora ha dado lugar a aprendizajes y resultados que han marcado la diferencia en la comunidad. Según Iraide, uno de los logros más significativos es la creciente sensibilización social. “Hemos logrado que se hable más abiertamente sobre el final de la vida y los cuidados, eliminando muchos de los tabúes que existían. Esto ha creado una mayor conexión entre el ámbito sanitario y el comunitario.”

Sin embargo, la iniciativa no ha estado exenta de retos. Mantenerla viva y seguir implicando a la ciudadanía, especialmente a los más jóvenes, sigue siendo uno de los mayores desafíos. “Nos gustaría que más personas se unieran a la causa, especialmente los jóvenes, para que el cuidado y el acompañamiento no sean solo tareas de unos pocos, sino de todos,” reflexiona Iraide. Además, la consolidación de las redes de apoyo sin sobrecargar a las personas voluntarias es una prioridad que se sigue trabajando para asegurar que, en todo momento, los cuidadores y acompañantes también reciban el apoyo necesario.

Un futuro de cuidado colectivo

Santurtzi, ciudad cuidadora nos recuerda que el cuidado es un compromiso colectivo que trasciende a las instituciones y se extiende a cada persona de la comunidad. Como nos dice Iraide con firmeza:

El cuidado no solo es tarea de los profesionales, es tarea de todos nosotros. Y esa es la verdadera riqueza de esta iniciativa: la capacidad de generar una ciudad donde todos podamos cuidarnos mutuamente”.

El desafío ahora es seguir consolidando este modelo y asegurar que, en el futuro, Santurtzi siga siendo un ejemplo de comunidad cuidada y cuidadora. Un modelo en el que el cuidado, la solidaridad y el acompañamiento no se queden en palabras, sino que se conviertan en acciones concretas que transforman vidas.

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