El área de solidaridad de San Juan de Dios lleva más de cinco siglos practicando la hospitalidad como seña de identidad. Una acción en ámbitos tan diversos como el sinhogarismo, la infancia, las personas mayores, la discapacidad, la salud mental, la exclusión social y la cooperación internacional.

En Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra, Castilla y León y Madrid, la labor de los centros y dispositivos de San Juan de Dios refleja un compromiso firme con la inclusión, la dignidad y los derechos humanos, poniendo siempre a la persona en el centro.

Infancia: acompañar y proteger desde los primeros pasos

San Juan de Dios reconoce a la infancia como una etapa clave en la que se fragua la igualdad de oportunidades. Desde los centros se desarrollan programas que garantizan la atención social y sanitaria de niños y niñas en riesgo de exclusión. Además, iniciativas de refuerzo escolar, apoyo emocional y actividades de ocio inclusivo permiten a las y los menores crecer en entornos seguros y con referentes positivos.

Además, el programa EducaSJD, presente en numerosos colegios de Galicia, Madrid y Castilla y León, acerca a la juventud realidades como el sinhogarismo o la salud mental, con el objetivo de sensibilizar y formar en valores de respeto, empatía y solidaridad.

Personas sin hogar: hospitalidad frente a la exclusión

El sinhogarismo es una de las realidades más duras de nuestro país. En ciudades como León, Madrid o Bilbao, ofrecemos recursos de alojamiento temporal, alimentación, acompañamiento social y programas de inserción laboral.

El modelo va más allá de cubrir necesidades básicas: se busca construir itinerarios de autonomía y facilitar el acceso a derechos fundamentales, desde la vivienda digna hasta la salud y el empleo. Las campañas de sensibilización también han permitido acercar la realidad de las personas sin hogar a la ciudadanía, promoviendo la solidaridad activa.

Mayores y dependencia: cuidar con dignidad

En un contexto de envejecimiento poblacional, San Juan de Dios atiende a personas mayores con un enfoque integral que combina atención sanitaria, apoyo emocional y actividades para combatir la soledad no deseada.

En Galicia y Navarra, por ejemplo, destacan programas que fomentan la participación activa de las personas mayores en la vida comunitaria, al tiempo que se les proporciona asistencia especializada en dependencia. El voluntariado juega aquí un papel fundamental, ofreciendo acompañamiento en momentos de vulnerabilidad y reforzando lazos sociales.

Salud mental: romper estigmas, generar oportunidades

La salud mental es uno de nuestros ejes solidarios. Los centros de Valladolid, Madrid o Bilbao, entre otros, desarrollan programas para personas con trastornos de salud mental, combinando atención clínica con acciones de integración social.

Campañas como La Habitación de Álex, dirigida especialmente a jóvenes, ponen el foco en la importancia de la prevención y la visibilización de los problemas de salud mental. En paralelo, la campaña internacional En ruta por la salud mental conecta esta experiencia con proyectos comunitarios en países como Senegal, mostrando la vocación global de San Juan de Dios.

Discapacidad: inclusión desde la diversidad

La discapacidad es atendida desde una perspectiva de derechos y capacidades. Centros en Castilla y León y Asturias impulsan programas que favorecen la autonomía personal, el acceso al empleo protegido y la inclusión social.

El enfoque solidario es holístico: se ofrece atención, formación laboral y acompañamiento a las familias, pero también actividades de ocio inclusivo que fomentan la plena participación de las personas con discapacidad en la sociedad.

Exclusión social: tejer redes de apoyo

El trabajo contra la exclusión social en estas comunidades es amplio y diverso. Desde programas de inserción laboral en León hasta iniciativas de urgencia social en Madrid, San Juan de Dios busca responder de manera flexible a las múltiples causas que generan vulnerabilidad.

Cooperación internacional: hospitalidad sin fronteras

El compromiso de San Juan de Dios no se limita al territorio nacional. A través de nuestra organización de cooperación internacional, Juan Ciudad, y de los programas de cooperación internacional, se han desplegado proyectos en países de África y América Latina.

En 2024 se ejecutaron 40 proyectos en 12 países, con un fuerte énfasis en la salud comunitaria, la sostenibilidad medioambiental y la construcción de capacidades locales. Además, se enviaron 13 contenedores con más de 95.000 kilos de suministros básicos, contribuyendo a mejorar las condiciones de vida de miles de personas.

El voluntariado: corazón de la hospitalidad

Nada de esto sería posible sin la implicación de más de 3.200 personas voluntarias en todo el país, que en 2024 dedicaron más de 260.000 horas a acompañar a personas en situación de vulnerabilidad.

En hospitales, residencias y centros sociales de Galicia, Navarra, Madrid o Castilla y León, estas personas aportan no solo su tiempo, sino también su escucha, su presencia y su compromiso. Gracias a ellas, se combate la soledad, se dinamizan actividades culturales y recreativas, y se refuerza el acompañamiento emocional.

Una red solidaria

El área de solidaridad de San Juan de Dios continúa demostrando que la solidaridad no es solo un valor histórico, sino una práctica transformadora que cambia vidas cada día. De esta forma, el futuro se proyecta con la mirada puesta en reforzar la autonomía, la inserción y la dignidad de cada persona, al tiempo que se fomenta una ciudadanía solidaria, responsable y comprometida con los derechos humanos